El Bechu, un guacho de Varela (por Camel VP y Pocho de Quilmes)

Hola somos Camel VP y  Pocho de Quilmes, les queremos contar una historia que inventamos y que tiene que ver un poco nuestra vida y con la  de los pibes que estamos adentro.

Un miércoles de abril nació en el Hospital de Varela, Ulises Ezequiel. Con los años se crió en una villa, con una familia humilde, común y corriente. Vivía en un rancho de madera con sus padres (Sergio y Camila), quienes se dedicaban a juntar cartones en las calles del centro de Florencio Varela. Ulises se crió con un infancia muy feliz junto a sus hermanos mayores Matías (“El enano”) y Lucas (“El Tirri”), y su hermanita menor, Pamela.

Ulises a los 5 años arrancó la escuela, hacía las cosas bien y, a pesar de que eran tiempos duros, iba todos los días.  Sus compañeros de colegio lo apodaron “El Bechu”. Fueron pasando los años y arrancó la secundaria, estaba más grande, más astuto pero nunca dejaba de hacer las cosas que le gustaban como jugar a la pelota en la plaza “Mitre” de a la vuelta de su casa y andar en bicicleta. Pero con el tiempo, fue creciendo y las cosas en su vida fueron cambiando. Empezó a juntarte con los pibes de la esquina de su casa y así fue conociendo las “malas” vivencias. A los 13 años probó su primer porro. El era curioso por ver que hacían los más grandes. Un día se acercó a ellos quienes lo invitaron una seca, le dijeron:

  • “Hey bechu, que hacen guachin??? Querés una seca de marihuana?? Toma guacho hacete hombre”!
  • Yo ya soy hombre logi, convídame una seca

Y así comenzó a sumergirse en el mundo de la droga.

Con el tiempo consiguió su primera changa. Un vecino lo invitó a que lo ayude a cortar pastos en la zona de quintas Berazategui y él accedió. Le pagaban $150 por día. Cada vez que llegaba cansado a su casa, se iba a la esquina para juntarse con los más grandes, tomar birra y fumar faso. Así, todo lo que ganaba se lo consumía.

Pasó el tiempo y el Bechu fue creciendo y su adicción también.  Una tarde verano Bechu llegó cansado de su trabajo, había ido a cortar pasto a una quinta residencial, y fue para su casa. Al rato comenzó una discusión con sus padres porque andaba más en la calle que con ellos, quienes le pedían que cuide más a Pamelita. Ese día discutieron fuerte y el Bechu salió re encascado para la esquina. Cuando llegó vio que el Martín López, un vago de 18, estaba junto al Leo García tomando cocaína. El nunca la había probado, pensaba que todavía era muy chico, sólo tenía 15, pero estaba tan exaltado que les preguntó:

  • “Muchachos donde puedo conseguir eso que están tomando?”
  • “Allá a la vuelta en el pasillo, preguntá por la Kari. Tené cuidado con los tranzas guachin, no te vas a ir de boca eh”. Le respondieron
  • “No amigo, yo sé como es esto. Tranquilo”.

Al toque siguió las instrucciones y encaró para el pasillo. Cuando llegó vio a un pibe que estaba como vendiéndole algo a otro flaco y le dijo:

-“Che loco vos conoces a la Kari?”

-Si compa, ahí la llamó.

La Kari era una ex covicta. Estuvo 4 años en Ezeiza por comercio de estupefacientes. Cuando salió quiso rescatarse, pero nadie le daba laburo y como tenía 3 hijos a quienes tenía que alimentar volvió al mercado de la droga.

-“Que onda loco que andás buscando” preguntó la Kari.

– “Me mandó Martín. Quiero dos bolsas de dos de la blanca”.

– “ Bueno. Cada una vale $200. Tenés justo?”

– Si, tengo $400. Tomá.

–   “Tomá guachin. Fijate la gorra cuando salís que siempre hay un pelado en la esquina vestido de civil”.

– Olvídate amiga. Quédate tranquila. Nos vemo Kari.

– Chau pibe

El Bechu entonces volvió a la esquina con el Martín y el Leo.

-“Que onda compa. Conseguiste?”

-“Si amigo, dos de 200. Gracias amigo. Vamo a tomar?”

– Dale compa arrancala vos que yo te segundeo.

Así fue la primera vez que el Bechu consumió cocaína. Con el tiempo, se empezó a drogar con esta sustancia cada vez más. Y como no le alcanzaba para todo dejó de comprar porro por un tiempo.

Los días fueron pasando y el Bechu cada día consumía con más frecuencia,  pero lo que ganaba cortando pasto ya no le alcanzaba para consumir lo que el cuerpo le pedía. Una noche llegó a su casa después de trabajar y estaba desesperado por consumir merca pero no tenía ni para comprar ni media bolsa. Fue a la esquina y estaban los vagos de siempre.

  • Muchachos alguno tiene alguna bolsita para combidar?
  • No compa, estamos por salir a hacer un par de billetes así nos compramos una buena legal.
  • Querés que los segudee? Preguntó el bechu.
  • Estás seguro guachin? Te da el pecho a vos?
  • Si compa, vamos a que a mi me re da la sangre.

Y arrancaron nomás. Caminaron un par de cuadras largas y fueron para el centro de Varela y vieron un auto que estaba estacionando. Era un Bora gris con vidrios polarizados. Lo encararon. El conductor estaba solo. El Leo lo apuntó y lo metieron para adentro de su casa. Le sacaron $45 lucas y un par de cadenas. El leo hizo casi todo. Martín hizo de campana y el Bechu fue el que revisó toda la casa, encerró al perro y encontró el dinero. Al hombre lo dejaron atado a una silla y se fueron en el Bora. Llegaron a la villa, sacaron las cosas de valor al auto y lo prendieron fuego. Al toque fueron a lo de Martín que vivía solo, hicieron la repartija y se saludaron. El Bechu no podía creerlo, nunca en su vida había visto tanta plata junta: se llevó 10 mil pesos.

Llegó a su casa. Eran las 3 de la mañana. Sus padres dormían. Despertó a la mamá:

  • Mamá, mamá, levántate tengo algo para vos
  • Que pasa hijo? Son las 3 de la mañana, de donde venís tan agitado?
  • Estaba en la esquina. Tomá esto es para vos y para la familia. No le digas nada a papá.
  • De dónde sacaste esto?
  • No importa. Vos tomá que lo necesitas.

La madre no quería aceptarla porque sabía que había algo raro, pero como verdaderamente la necesitaba la agarró y se puso a llorar.

Así fueron pasando los días del  Bechu quien se unió a la banda de Martín y Leo. Generalmente hacían entraderas y de vez en cuando, robaban un trucho.

El Bechu ya tenía 16 años, había dejado la escuela en 8vo y ya  tenía su primera pistola, su plata, se había comprado una Honda Way, andaba bien empilchachado y, pese a la resistencia de su mamá, ayudaba a su familia. Pero las drogas también continuaron.

Un día fue a comprar a lo de la Kari. En el pasillo se cruzó con seis pibes que eran del barrio de al lado quienes lo amenazaron con quitarle la moto.  Primero le hicieron la charla.

-“He guachin que linda moto tenés. De donde la sacaste?”

– “La moto es mia gato. Vos quien sos, que te importa de donde sacó la moto?

– “Cómo te llamas guacho”.

– Yo soy el bechu compa

– Uhhhh!! Vos sos el hermano del gato ese del Tirri?

– Si, que problema hay?

– A ese gato le vamos a dar masa, decile que lo esperamos cuando quiera.

– Listo compa, ni cabida yo.

Se dio la vuelta, agarró la moto y fue a buscar al Tirri. Le contó la situación y le dijo de ir a buscarlos. Ellos eran los “Petardos” una banda del barrio El Arroyo, con los cuales el Tirri tenía problema de antes. Salieron a buscarlos, frenaron a buscar el fierro y volvieron al pasillo. Los Petaros seguían ahí. Frenaron en medio del pasillo, el bechu sacó la pistola y empezó a disparar. Los petardos respondieron con tres tiros. Se armó una balacera que terminó cuando salio la Karina.

  • Eh manga de giles por qué no van a armar problemas a otro lado? Me están cortando el negocio la concha de su madre!!!!

El Bechu tiró el ultimo tiró y los petardos se fueron.

Los días fueron pasando y la vida del Bechu seguia ATR.  Un sábado a la noche fue a bailar con un par de chicas a “Diversión”, un baile de Varela. Esa noche los pibes se cruzaron a unos conocidos y le dieron dos tabletas de pastillas. Martín le preguntó al bechu si quería tomarse un par. El bechu accedió. Esa noche probó pastilla con alcohol y fue la noche que el Bechu quedó más detonado.

Salió del baile y no quería volver a la casa. Caminó hasta la parada y vio a un guacho que le estaba robando a una piba que salía del baile.  Le gritó:

“He guacho que hacés. Estas re loco. Le estas robando a una chica atrevido”

El pibe se asustó y empezó a correr.

El Bechu agarró la moto y lo siguió como 3 cuadras hasta que lo alcanzó, le cruzó la moto, lo apuntó con la pistola con la que andaba y le dijo:

-“Guacho vos estas re atrevido. Rastrero. A las pibas no se le roba!!!” y PUM, PUM, PUM!Le dio tres disparos en la panza.

El pibe quedó tendido todo ensagrentado en la callé, pero sobrevivió. Pero por este hecho la policía empezó a buscar al Bechu.

Un mes después, el Bechu había llegado a su casa re loco a su casa como a las 6 am y se acostó a dormir. Unas horas después, cuando sus padres ya se habían ido a cartonear, escuchó un estruendo en la puerta. PAM, PAM , PAM.

-“POLICÍA!!!!AL PISOOO”

El bechu no llegó a despertarse que lo engancharon contra la cama y lo tiraron al piso. Le dieron vuelta toda la casa y en el ropero le encontraron la pistola. (ra una 9mm Taurus), una bolsa de cocaina y tres pastillas. Lo subieron al patrullero:

-“ A donde me llevan” preguntó el Bechu

-Estas detenido por intento de homicidio flaco, cerrá la boca que vamos a la 4ta.

Se bajó del patrullero, lo llevaron al calabozo de contraventores. Aparecieron dos oficiales y le dieron una paliza.

-“Vos estas re atrevido gil. Te gusta lastimar gente?? Toma esto! mientras le daban piñas y patadas en la cabeza y en las costillas.

  • Pará loco!! Yo salté a defender a mi prima que le estaban robando- Gritó el Bechu desesperado
  • No pendejo vos estás re atrevido. El pibe no le robaba a nadie.

Estuvo un día en la comisaría y 24 horas después lo trasladaron a un centro cerrado de la Matanza (Virrey del Pino).

Al ingresar,  le hicieron la charla y le quisieron robar la pilcha que llevabba puesta. Un conjunto Niké de la selección de Portugal y una Zapatillas Air Max. Se paró de manos, y ganó el respeto de todos.

A la semana bajo a tribunales de Quilmes, lo llevaron primero a hablar con el defensor quien le dijo que estaba imputado por “Tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en concurso real con portación de arma de guerra e infracción a la ley de drogas”. El Bechu no entendía nada.

-“Ulises vas tener que tener paciencia. Tu caso es grave y vas atener que esperar un tiempo privado de tu libertad”. Le dijo el defensor.

Bajo al Tribunal de menores y uno de los jueces le dijo:

“Mirá Ulises tu causa es bastante grave, por el momento te vamos a dar una prisión preventiva de seis meses y después vemos si se te condena”.

El Bechu sin entender mucho de su futuro volvió a Virrey del Pino, sólo sabía que al menos seis meses iba a tener que estar encerrado.

Ese domingo tuvo su primera visita. Fueron los padres y le llevaron su ropa, elementos de higiene, una sopa de letras y dos juegos de mesa que el Bechu usaba cuando estaba aburrido.

Estuvo seis meses en Virrey del Pino y  después un par de conflictos lo trasladaron para el Almafuerte donde le hizo cinco meses. Un día mientras estaba en el Almafuerte le llegó una audiencia. A los 3 días bajó a tribunales.

Su defensor le dijó: “Mirá Ulises tu causa es bastante grave. Esta la posibilidad de ir a juicio pero el fiscal te ofrece una alternativa en lugar de ir al debate. Te ofrece una pena de ocho años que puede ser mucho más baja que la que te pueden dar si vas a juicio. Además con buena conducta, te podes llegar a ir antes, capaz que a los 5 o 6, o capaz que antes. Todo depende de vos”.

El Bechu mucho no entendía, pero pensó que sus compañeros de celda también lo habián hecho y siguió el consejo del defensor. Firmó un acuerdo de juicio abreviado: 8 años de prisión. Volvió al Almafuerte. Al tiempo lo trasladaron a Azul, donde cumplió 18 años. En Azul no tenía visitas. Su familia estaba muy lejos. Pero el Bechu las necesita y no sabía que hacer. Estuvo 6 meses sin visitas que es algo muy feo para un preso. Veía que sus ranchos tenían visitas pero él no. El dolor fue creciendo y lo fue mortificando.

A los seis meses, el Tirri -su hermano mayor- encanó en mayores. Lo habían detenido por una entradera en Morón. Y por suerte para el Bechu estaba cerca de él porque lo mandaron a Sierra Chica, una unidad de máxima seguridad en Olavaria, cerca de Azul. El Bechu pidió una “visita intrarcelaria” y se la dieron.

Fue a Sierra chica, se encontró con su hermano quien le dijo:

-“Guacho cómo estas?”

-“ Y mal hermano, no tengo visitas desde hace rato”

  • Mal ahí Bechu. Pero bue, papa y mama están complicados lo sabes.
  • Sisisi, lo entiendo pero es duro
  • Escuchá, un compañero tiene a un hermano en instituto que pidió traslado a mayores y se lo dieron. Porque no haces lo mismo? Yo hablo con el Director que está todo bien Bechu.
  • Dale lo voy a pedir con mi defensor, pero no sé que onda es eso.

Al mes le dieron lugar a su pedido. Un día un camión del servicio penitenciario lo fue a buscar al instituto y lo llevaron para Sierra Chica. Al llegar lo entrevistó el director:

  • Pibe vi que queres estar acá porque está tu hermano, yo te voy a dejar ir con el porque tengo buena onda, pero a la primera que te mandes te saco de traslado, entendiste?
  • Si señor, quedese tranquilo que no pasa nada
  • Toma llevate tu mono y anda con el teniente Fernandez que te va a llevar al pabellón de Población donde esta tu hermano.
  • Gracias jefe- le respondió.

Al ingresar al pabellón, llegó con su mono y no encontraba al Tirri. Se le acercó otro detenido y le dijo:

  • Amigo, que onda? Ingreso? De donde sos?
  • De varela, vos?
  • De San Martín
  • Bien ahí cuantos años tenes? Por qué caiste compa?
  • Por intento de homicidio
  • Bien ahí guacho
  • Cómo te llamas?
  • Ulises, pero me dicen el Bechu. Vos como te llamas?
  • A mi me dicen Luisito. Tené cuidado loco, aca la cosa esta jodida, ganate tu respeto.
  • Si amigo, quedate tranquilo.

Paso el día y el Tirri no aparecía. De pronto se le acercaron dos pibes: uno tenía la remera de la selección y el otro una Niké.

  • Eh ingreso, sabes qué, me gustan tus zapatillas.
  • A si??? Bueno vení y pelealas, yo no soy ningun gil y a mis cosas la peleo acá y en todos lados.

Se agarraron nomás, le dieron dos puntazos entre los dos. El Bechu terminó herido pero con sus zapatillas y no buchoneó. Se ganó el respeto de entrada.

Unas horas después, ya herido, sale de la enfermería y se encuentra con el Tirri, quien había vuelta de la recreación.

  • Ehhh hermano como andas guachin???’ y se dieron un fuerte abrazo.
  • Que haces Tirri!!
  • Mira como estas que te pasó???
  • Me paré de manos, nada mas
  • Bien ahí guachin.
  • Quien te “antiingresó”? Decime que tengo un par de compañeros para darle masa.
  • No, los pibes de la celda 3 pero déjalo ahí son unos giles
  • Bueno, vení seguime.

Se fueron a la celda 1 a buscar al Maxi, un compañero del Tirri, quien llamó a un par de guachos mas que le respondian a ellos, agarraron un par de lanzas y fueron a la celda 3 en búsqueda quienes agredieron al Bechu.

  • Que onda guacho, a ustedes le pinta el antiigreso. Lastimaron a mi hermano guachos,, estan re locos. Gritó el Tirri.
  • Uh Tirri, no sabiamos que era tu hermano loco, disculpa.
  • No guacho pero no porque sean mi hermano les va a pintar el antiigreso. Ustedes saben que en este pabellón no antigresamos.

El tirri, el bechu y el Maxi junto con los pibes que lo seguían le dieron un par de puntazos a los “antigreso” y lo sacaron a patadas del pabellón.

  • Donde los vuelva a cruzar son boleta manga de giles. Gritó el Tirri.

Y así fue pasando el tiempo y la banda del Tirri empezó a manejar el pabellón. El que piloteaba  todo era el Tirri, el Bechu lo seguía. Ellos manejaban los negocios. El Tirri rescataba ropa y lo sacaban a la calle para su familia.

Así paso un año, hasta que una tarde de invierno como cualquiera mientras estaban en la recreación vieron que ingresaban tres pibes. El Bechú los reconoció y fue a llamar a su hermano.

  • Uhhhh! Tirri mirá quienes ingresaron!!! Estos no era los bronca tuya que nos tiroteamos en el pasillo de la Kari??
  • Uh jajaja si hermanito, son los Petardos, mirá donde vinieron a parar ajjajjajaja

Al verlo ingresar le gritaron:

  • Que onda los petardossssssssssss ? Se acuerdan de nosotros?

A penas ingresaron, el Tirri preparó su tropa. 15 pibes dispuestos a pelear a por él. Agarran lanzas, facas, puntas y cuchillos y fueron por los “petardos”. Le dieron puntazos por todos lados, en las piernas, en la panza y en los brazos. Los dejaron solos tirados ahí, pero uno de ellos, el Matías quedó gravemente herido y lo tuvieron que trasladar de urgencia a un hospital. A los dos días falleció. Y el hecho fue noticia.

Con la muerte del Matías, los Petardos se desquitaron y quisieron agarrar al Bechu. Intentaron prenderlo fuego con agua caliente, pero no pudieron. La tropa del Tirri saltó a defenderlos y le dieron nuevamente masa a los Petardos. El pabellón se había vuelto un infierno y el director tomó medidas: trasladaron a los petardos y al Tirri a otra unidad.

El tirri fue para General Alvear y los Petardos a Magdalena. Y el Bechu quedó en Sierra Chica.

El Tirri estuvo 2 años en Alvear y fue trasladado a Batán. De a poco se fue ganando su respeto, pero un día tuvo un episodio extraño: el Gordo Cabañas, que era el la llevaba en Batan se le plantó de manos. Este sujeto tenía comprado a los mas guachos con droga. El gordo Cabañas le quiso dar masa al Tirri, pero este fiel a su estilo se defendió. Sin embargo, dado que la banda de Cabañas era muchos, necesitaba ayuda y la consiguió del modo más raro: los Petardos de pura casualidad fueron traslados a  Batan y ante la necesidad se unieron con el Tirri para vencer al gordo Cabañas. Es que al Tirri le habian dado un puntazo, pero los Petardos saltaron a defenderlo. Y en conjunto pudieron vencer a la banda del Gordo Cabañas. Así, el Tirri y los Petardos hicieron las pases. El Tirri pidió disculpas por la muerte del hermano y los Petardos entendieron la bronca. De ahí en más estuvieron un año en Batan y coparon conjuntamente el pabellón que volvió a la normalidad.

El Tirri y los Petardos hicieron un año de buena conducta y consiguieron lo que querían: volver a Sierra Chica.

Al llegar el Tirri, el Bechu le tendió un abrazo grande a su hermano:

  • Eh hermano que haces?? Mira como esas??? Estas mas gordo hdp!!
  • Y la buena vida amigo (entre risas).

De pronto aparecieron por atrás los dos petardos. El Bechu los miró y encaró para darles masa.

  • Para loco, para que estan conmigo! Dijo el Tirri
  • Que pará amigo?? Estos me prendieron fuego la espalda, vos estas confundido.
  • Pará guacho que si no fuera por ellos yo estaría muerto, ya fue loco. Nosotros hicimos la nuestra también.
  • Entonces vos sos un traidor!!!!

El Tirri le puso un manotazo en la cara al Bechu.

  • Que traidor pendejo de mierda??? No te das cuenta que me salvaron la vida!!!

El bechu reculó

– Fue hermano, perdona, pero a estos giles ni cabida.

Con el tiempo, el Bechu fue pasándole cabida a los petardos. Se hicieron compañeros y, con el tiempo, llego la calma al pabellón.

Al año siguiente, el Bechu salió por primera vez a la calle bajo una libertad condicional. Había cumplido dos tercios de su condena y, el juez le permitió ese beneficio.

  • Eh Bechú llegó el traslado amigo, te vas a la calle.
  • Bien ahí, dijo el Tirri.
  • Hermano cuidate, sabes que afuera voy a estar y te voy a venir a visitar.
  • Bechu hace las cosas bien, no hagas renegar a la vieja.
  • No hermano. Acá no vuelvo más.

Se fue en el camión y lo dejaron en la puerta de Varela. Cuando estaba en la calle no lo podía creer, disfrutaba del ruido de los autos, de las bocinas de los colectivos, de las motos que aceleraban y hasta de las puteadas de los taxistas. Todo era viejo pero a su vez nuevo.

Llegó a su casa, abrazó a su mamá y a su papa que lo vieron y se emocionaron.

  • Bechu sos nuestra última esperanza, no nos defraudes hijo.
  • No mami, ya fue, voy a hacer las cosas bien.

A las tres semanas, el Bechu consiguió trabajo en una carnicería. Su jefe lo puso en blanco. El Bechu no lo podía creer.

Al tiempo conoció a Romina, una chica del barrio que laburaba como proveedora de la carnicería. Empezaron a salir. Y la relación fue madurando. Al año y medio tuvieron una hija: Camila.

A los años, el Bechu y Romina se compraron una casa. En el trabajo le iba bien y su jefe casi, como le tenía mucha confianza, le dio el manejo de la carnicería.

Una tarde de verano, el Bechu estaba haciendo unos cortes, cuando de pronto dos pibes ingresaron al local encapuchados al grito de:

  • Esto es un robo!! Quédense todos tranquilos que acá nadie va a salir lastimado. No hagan ninguna cosa extraña y vos pásame la plata.

El Bechu reconoció la voz de uno de los asaltantes. Era su sobrino Brandon, el hijo del Tirri.

  • Bradon sos vos??? Que haces pendejo con eso??? Que andas bardeando???’ Ya vamos a hablar nosotros.

Los asaltantes se fueron corriendo.

Al otro día el Bechu fue a la casa de su cuñada, la madre de Brandon para hablar con él.

  • Pendejo sentante quiero hablar con vos. Mirá guacho yo sé que vos tenés 16 y estas bardeando como lo hacía yo y tu papa. Pero te vas cagar la vida hermano. Qué sentido tiene exponer tu vida por un par de míseros pesos. Yo me cagué la adolescencia, me perdí navidades, año nuevos, tus cumpleaños, el cumpleaños de la abuela, la muerte del abuelo. Siempre estuve adentro, como un gil. A tu edad me pensaba que era pillo sabes? Pero cuando vi a la abuela recorrer todos los penales, que la manoseen en las requisas, que se vaya llorando de las visitas, me di cuenta que en vez de ser pillo era un gil. Si terrible gil. Me comí 10 años adentro y a MI NO ME FALTABA NADA SABES??? A vos te falta algo??? De verdad Brandon? Tu mamá se rompe el culo trabajando por vos y tus hermanas y, vos andas haciéndola llorar? Haciéndola discutir con policías?? Haciéndola sufrir en los allanamientos??? Haciéndola desfilar por comisarías? Yo ya pasé por esa vida amigo. Si puediera volver el tiempo atrás cambiaría TODO, pero TODO!!!! La clave está en hacerte fuerte para alejar a la junta que sabes que no te conviene y en entender que andar así de loco por la vida no te lleva a ningún otro lado más que ir la prisión o un cementerio. Miles de mis compañeros terminaron muerto guachin!! La calle está jodida y yo no quiero despedirte en un cajón!! No te mandes ninguna más Brandon, tenés una familia hermosa que te ama y te da todo, valoralo. Dame un abrazo

Se abrazaron fuerte, como nunca, entre un mar de llantos.

Y así termina la historia del Bechu, un pibe de Varela.

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