Dos amigos. Dos caminos. La historia de Dyllan y Tomy (Por Camel VP).

Esta es la historia que arranca con sólo una cerveza y dos giles laburantes, dos amigos del barrio y del trabajo. Julían y Mateo. Ambos eran dos pibes que vivían en Ciudadela, en el Forte Apache, en el “F.A”. Mateo vivía en el monoblock 11. Julían vivía en la villa que esta al lado: “la villita”.

Mateo tenía esposa, pero Julián estaba divorciado y tenía un nene de un año y medio que vivía con su madre. Mateo tenia un “príncipe” de tan sólo cinco meses. Ellos trabajan juntos en una chatarrera que se encontraba atrás del Coto de Ciudadela. Siempre que salían del trabajo, tomaban una cerveza y partían a su casa. Pasaron cinco años y esos dos amigos seguían su misma rutina de siempre, con el tiempo un poco fue cambiando porque sus chiquitos fueron creciendo.

Sus hijos se hicieron amigos en el jardín. A la salida, siempre jugaban en la plaza San José a la mancha mientras sus viejos charlaban en los bancos. Un día tuvieron una discusión con unos chicos un poco más grande que ellos. La discusión comenzó con el más tranquilo de ellos, quien sin querer le pisó la mano a otro chico en uno de los juegos. El otro nene comenzó a gritar e insultarlo. Él no decía nada. Pero su amigo no era de quedarse callado. Así que de pronto saltó y le dijo:

– “Que te pasa pedazo de gato! No te das cuenta que lo hizo sin querer y es más chiquito que vos!”

Le dio un empujón y le dijo.

-“Yo soy el Tomy, y el es el Dyllan, con nosotros no te metas”.Replicó.

Así fue como empezó todo: el respeto y confianza entre ellos. Tomy tenía nueve años y Dyllan, seis.

El primer año de la escuela, como siempre, andaban juntos. Dyllan estaba nervioso y sentía vergüenza, pero ee dio la mano, lo miró a los ojos y le dijo:

-“Siempre juntos amigo”.

Después de seis años, en el 2014, Dyllan terminó la primaria y estaban bastante grandes ambos. Tommy tenía su novia en la escuela aunque tuvo que dejarla porque ya había terminado las clases. No se podían ver más, pero a él no le importó. Él estaba bien con su colega de siempre a su derecha.

Una noche en el barrio hubo un fuerte tiroteo entre las mafias del barrio. Tomy justo en ese momento estaba comprando golosinas en el kiosquito debajo de su departamento, cuando vio a muchos hombres corriendo con metras y pistolas. Él corrió y se asustó dentro de un hueco de un edificio desde donde vio como las armas se disparaban e incluso vio que una bala le penetró en el pecho a una joven adolescente que se encontraba en la balacera.

Al día siguiente, Tomy le contó a su amigo lo que había visto pero Dyllan no le creyó. Siguió el día, pero Tomy no podía sacarse de su mente aquellos disparos de la noche anterior. Retornan y retornaban en su mente. Y eso no fue en el mejor momento porque Tomy, en aquellas épocas, ya se encontraba curioso e interesado por conocer “las noches frías”.

Al poco tiempo, Dyllan se dio cuenta que su amigo se encontraba raro.

Iban a juntos a la secundaria (Tomy había repetido un par de veces) y su amigo empezó a conocer a otros pibes que andaban por el barrio.  Dyllan de a poco se fue quedando solo.

Unos días después, Tomy fue a su primera “joda” en el barrio. Entró allí y, sin saber, se cruzó con su futura pandilla.

-Que onda dany? Saludó.

– Que hay Tomy, pensé que no te iban a dejar venir! Exclamó su nuevo amigo.

– Para! Que te pensas que tengo? Ocho años?? Jaja

– Vení compa, vamos a tomar un escabio. Qué te gusta a vos?

– Doctor Lemon.

– Bien ahí, dale guachin vamos a tomarlo.

Tomy esa noche se puso en pedo, bailó con muchas muchachas y en un momento el Dany le dijo:

-Eh guachin! Fumas faso vos?

– Si! Respondió el Tomy (el sabía lo que era pero nunca lo había probado).

– Vamos a fumar uno amigo?

– Dale compa, echale fuego.

– Para que lo armo ñeri.

Probó la marihuana y alcoholizado quedó hecho un fiestero. Al tiempo terminó la joda. Eran ya como las siete de la mañana y mientras volvía con el Dany caminando por el barrio se cruzaron a Dyllan, quien se dirigía a la escuela. Tomy lo quiso saludar, pero Dyllan ni se mosqueó para mirarlo. Tomy no le dio importancia y se fue a su casa. Cuando llegó su papá no paró de retarlo y preguntarle qué había hecho:

-Donde andas nene!! Mirá a la hora que llegas!! Vos estas loco? Reclamó furioso Julían.

Tomy agachó la cabeza y se quedó en silencio.

Mirá si te pasa algo. Me quedé esperándote y tenía que irme a laburar a las seis de la mañana pibe. Me parece que te voy a tener que llevar a lo de tu mamá si seguís así! Dijo Julián con tono amenazante.

  • Bueno ya fue! Deja de gritarme! Dijo Tomy y se fue corriendo a su pieza.

Desde entonces Tomy comenzó a consumir seguido  alcohol y la marihuana. Mientras tanto, Dyllan ese año aprobó en la escuela todas las materias y pasó de grado.

Dyllán, contento por la noticia de haber pasado de año escolar, se dirigió a lo de Tomy contarle y charlar un rato. Llegó y comenzaron a dialogar. En ese momento, Tomy le pregunta:

  • Qué onda vos Dyllan?
  • Nada un poco aburrido.
  • Vamos a fumar un porro? Preguntó Tomy.
  • No, ehhh no sé. Además no sé fumar Tomy.

Tomy sacó un papelillo de su mesita de luz y de su bolsillo sacó una gran roca de porro. Picó un poco en su mano y lo armó. Lo prendió y mientras Tomy le contaba un par de cosas, Dyllan no lo escuchaba y miraba llamativa y atentamente el faso. Miraba como se consumía. El aroma también le gustó. Le había llamado demasiado la atención.

En ese momento, Tomy le dijo.

  • Toma fuma amigo!

Dyllan no quería saber nada pero su olor extravagante hizo cambiarlo de opinión.

  • “Fumá amigo y cuando tengas el humo en la boca respirá para adentro! Y por más que quieras toser, no lo largues. Aguantalo” Exclamó Tomy.

Dyllan fumó como tomy le dijo. Pero al rato temblaba de miedo de llegar a su casa y que lo descubran re loco. Comenzó a pensar muchas cosas raras. Ya tenía un “mambo” zarpado.

Un par de horas después lo llevó al Dyllan a casa.

-Eh nos vemos compa! Le dijo Tomy.

-Chau hermanito! Respondió Dyllan.

A penas se retiró, Tomy cruzó a un conocido que pasaba en moto. El “chucu”.  Le gritó, frenó y se fueron juntos.

  • Que onda chucu?
  • Que onda compa? Que andas haciendo?
  • Nada re aburrido. Vamos a fumar uno?
  • Dale! Vamo a la placita de los rusos.
  • Qué onda ahí. Esta todo piola o no?
  • Si ñeri. No pasa nada.

Llegaron. Se prendieron uno y al rato pasaron tres chicas por delante de ellos. Sonriendo se cruzaron miradas y al Tomy le salió un silvido. Las chicas voltearon pero no salió ni una palabra. En eso el Chucu gritó:

– Eh linda! No da para que me pase tu número?

– No. Yo tengo novio! Respondió una de las chicas.

Y tus amigas? Insistió.

– Ella! Ella! Señalaron dos de las tres chicas. Pero le gusta tu amigo (señalaban al tomy).

Y bueno que me lo pase a mí! gritó el Tomy.

La chica se  sonrojó. Tenía vergüenza. Tomy se acercó y le pidió su número. Ella se lo dio. Tomy le robó un beso. Ella volvió a sonreir. Pero sus amigas se la llevaron y rápidamente siguieron caminando. Mientras Tomy, charlaba con el Chuku sobre lo que había vivido. Éste le dijo:

  • “Que se vayan esas gilas. Yo tengo a mi señora acá” y sacó de entre sus prendas una pistola 9mm. Cromada.
  • Uy y esa! Le dijo el tomy.
  • Dejame verla!

La toma y se la devuelve al chuku quien lo invitó a robar. El Tomy nunca había hecho maldades, pero le dijo que si, para no dejarlo tirado.

Salieron en una tornado y fueron hasta liniers. De pronto, vieron a un muchacho en Honda Titan color negro. Frenaron en el semáforo y sin dudarlo, Tomy se paró apuntando con la 9 mm mientras Chuku miraba para que no se interponga nadie. Tomaron la moto y salieron rápido para el barrio.

Mientras, Dyllan en su casa miraba tele, comía pizza y hablaba con una compañera de grado con la que “pasaban cosas”. A él le gustaba mucho la chica y, afortunadamente, ella lo agregó al Facebook. Hablaban y hablaban todos los días por Chat pero cuando se cruzaban en la escuela nada. Ni una palabra, era tan solo intercambio de palabras y sonrisas, hasta que Dyllan se decidió a romper el hielo:

  • Hola Jona
  • Hola Dyllan como estás?
  • Todo bien?
  • Todo bien
  • Estas más linda en persona que en tu foto de perfil.
  • Ay gracias, vos también sos lindo.
  • Estaría para salir a tomar algo un día de estos
  • Si, cuando quieras.
  • cuando podes. Viernes o sábado?
  • Viernes
  • Dale, yo te paso a buscar.

Quedaron en eso. Al otro día, Dyllan estaba en su casa durmiendo y de pronto escuchó que alguien gritaba “eh Dyllan”.. eh Dyllan” sonaba de la ventana. “Soy el tomy”.

-“Eh amigo. Ahí bajo loco”. Respondió Dyllan.

Dyllan bajo las escaleras rápido. No quería que sus padres lo escuchen.

Qué onda Dyllan, mira lo que encontré- le dijo Tomy mientras le señalaba la moto.

  • De donde sacaste esto? Le pregunto el Dyllan.
  • Es de un amigo, no pasaba nada. Vamos a dar un giro.
  • No decime de quien es.
  • Dale Dyllan, subí amigo, la haces re larga.

Se subió dudando pero arrancó sin miedo. Anduvieron por todos lados. Por el centro, por la escuela, pasaron por lo de la Jona (Dyllan tenía ganas de verla). En un momento fueron a cargar nafta y había un patrullero barado en la estación de servicio. Cargaron combustible. El Tomy lo vió, estaba muy nervioso y arrancó muy rápido. Los oficiales sospecharon y comenzaron a seguirlos.

Dyllan le dijo que frenara, pero el Tomy comenzó a acelerar, a esquivar autos y aceleró cada vez más y mas.

Comenzó una persecución, Dylan le rogaba que lo baje. El tomy nada.

De pronto, se metió por calle Los Rusos y subió a la villa. Bajaron de la moto y se escondieron en una casilla. La policía los escuchó, se mandaron adentro y fueron detenidos. Seguidamente los esposaron y los pusieron contra el patrullero. Dyllan no lo podía creer. El guacho se quería matar.

Una vez que ingresaron al móvil comenzaron a discutir entre ellos.

-“Mirá mirá donde estamos gil!” no era de un amigo la moto eh?

No, era robada la moto bobo!

– Callate salame! Mirá donde me trajiste por tus jueguitos de rastrero..

– Ya fue dejá de gritar sino nos van a llevar a la cárcel.

Era la primera vez que caían.

  • Vos y yo ya no somos amigos, ya ni te conozco! Gritó enfurecido Dyllan.

Después de estar detenidos 48 hs en la comisaría de José ingenieros de ciudadela fueron trasladados a un instituto de menores en Malvinas Argentinas.  Al llegar un maestro los alojó en una celda donde había tres pibes más que le dieron jabón, shampoo y un poco de ropa para que se sintieran cómodos. Después de ducharse, cenaron y se acostaron, fumando un cigarro.

Tomy se acercó y le dijo al Dyllan.

  • Qué onda Dyllan.
  • Cerrá el orto pedazo de gato que no te quiero ni escuchar.
  • Ya fue amigo. Tan encascado estas?
  • Mirá lo que me venís a preguntar. Tomy sos un gil loco.. Mira hasta donde me arrastraste haciéndote el chorro.
  • Que me vas a decir que no te gustó el mambo del porro? Pregunto Tomy
  • Si estaba cheto, pero yo quería ser algo más en la vida que un ladrón o un adicto. Ya no sé si sos realmente mi amigo o si es verdad eso que dicen que los amigos son de mentira.

Después de seis meses bajaron a una audiencia, donde estaba el defensor, el fiscal y el juez. El defensor consiguió que Dyllan salga en libertad porque no tenía antecedentes e iba al colegio. Pero el Tomy se quedó por otras causas que tenía abiertas de robo automotor, portación de arma de guerra y robo con arma de fuego.

Esa tarde, Tomy esperaba en el calabozo, mientras aparece el defensor y le explica que habia llegado a un acuerdo con el fiscal sobre un abreviado de tres años y dos meses de prisión. Un pibe que estaba en el calabozo junto a él, le dijo que lo firme, que no sea gil, que con eso se iba in cajetear. Lo firmó y regresó al instituto. Llamó a su familia y le contó la situación.

Después de tres meses fue trasladado a Pablo Nogues donde Dyllan fue a verlo cada dos semanas. Así fue como pasó un año en un abrir y un cerrar  de ojos.

Como no llegaba lo que le habían dicho, comenzó a acumular bronca, a hacer maldades, a recorrer institutos y a conocer pibes que en realidad eran delincuentes. Se hizo rancho de un pibe del monoblock dos de la villa san Eduardo que había caído por homicidio.

Comenzaron a hacer buena conducta en Azul porque se querían encontrar en la calle.

A los dos años, Tomy salió con una condicional. Volvió a su casa y se encontró con Dyllan, quien lo vio muy bien. Tenía mujer y una nena de ocho meses.

  • Que onda dyllan
  • Que onda tomy todo bien?
  • Todo bien por suerte
  • Cuando saliste?
  • La semana pasada
  • Ya te rescataste o vas a seguir haciendo cagadas?
  • Ni cabida ñeri. Quedate tranqui. Vos sabes que siempre juntos jaja

Después de tres meses, su rancho (El Nico) de la villa san Eduardo salió con un arresto domiciliario. Al mes se contactó por Facebook con Tomy. Habló un par de cosas de la vida y al otro día quedaron en encontrarse en la villa. Nico cayó en Peugeot 206 a la villa, subió hasta el segundo piso donde vivía Tomy.  Este abrió su puerta y luego bajaron juntos y subieron al auto.

  • Que onda rancho?
  • Todo bien compañero?
  • Aca andamos
  • Cheto el auto. Vos si que andas bien jaja
  • Eh Tomy tengo un entregado. Estas para el bondi?
  • Siempre amigo.
  • Bueno vamos dale.

Se fueron hasta Podestá, cerca del cementerio. Buscó la dirección y cuando vio donde era Nico se estacionó, bajaron y tocaron timbre. Cuando el “entregado” abrió comenzó el revoleó.

Ataron a un muchacho y a su esposa. Subieron las escaleras y salió el hijo de la víctima con un 32 largo apuntando y gritando para que se vaya. El Nico sin pensarlo de abajo sacó una pistola y le disparó al muchacho en el cuello quien  cayó en el instante. Salieron de ahí corriendo pero ya era tarde, los vecinos escucharon ruido y llamaron a la policía.

El Tomy no tenía intención de lastimar a nadie, sólo quería dinero para hacerle una fiesta de cumpleaños a su sobrina. Pero cayó en la volteada armada por el Nico. La justicia lo declaró “partícipe necesario” de homicidio “criminis causae” y lo condenaron a perpetua.

Unos meses desúes, Dyllan fue a visitarlo a la unidad 47 de San Martín con su hija Abril:

  • Otra vez acá. cuando va a ser el dia que te rescates amigo? Te tiraron perpetua. Sos un re gato boludo! Que se te dio por matar un pibe de 19 años. Vos estas re loco! Si vos sabes que si necesitabas algo yo iba a estar.
  • Mira Dyllan yo no maté a nadie amigo pero si me mande mil cagadas, me junte con gente que no tenia que juntarme, le hice la guerra a una banda de gente y ahora estoy pagando todos mis pecados. Me cayó la ficha tarde amigo. Siempre tuviste razón.  Miraba ahora esperando una perpetua. Voy a llegar a ser viejo y morir en prisión sin que nadie me recuerde. Mi familia ya no me quiere. Sos lo unico que tengo en el mundo amigo.

El Dyllan no lo dejó morir. Lo visitó durante años hasta que un día, en su trabajo le llegó una oportunidad que no podía dejar escapar: le ofrecieron ser responsable de fábrica en una distribuidora importante en San Luis en la misma marca que él trabajaba como operario. Agarró viaje y se mudó. Así fue como con el tiempo, dejó de ir a visitar a Tomy. Un años después Tomás contrajo una enfermedad sanguínea: SIDA. A los tres meses, un lunes nublado de Abril falleció. Dyllan no pudo ir a visitarlo. Tomy murió solo. Nadie fue a su velatorio ni a su entierro. Solo vivirá por siempre por siempre en el corazón y memoria de Dyllan.

Imagen extraída de web Cosecha Roja.

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