Una infancia feliz, una adolescencia en crisis. La historia de Chapita de Morón, quien sueña llegar a primera

Bueno voy a contarles un poco “mucho” sobre mi vida. Yo nací en el 2002 en el hospital “Maternidad Serdad” en Capital Federal. A principios de 2004, mi papá se separó de mi mama porque mi vieja me sacaba con el cochecito en los días de Frio y lluvia y me golpeaba. Así que a mi viejito eso no le gustaba nada y me llevó a vivir a Merlo. Allí, bueno, crecí, estudié, jugué a la pelota. La verdad es que me viejo se ocupó bastante de mi, que vaya a la escuela, que tenga ropa, un plato de comidas, en fin, que no me falte nada. Pero fui creciendo y me fueron surgiendo dudas sobre mi ser y curiosidad por conocer a mi mamá. Mis amigos en aquella época (año 2011) me decían que estaba muerta o que había fallecido. Hasta que un día, en el 2012 lo encaré a mi viejo y le dije: -” Pa creo que llegó el mometno, quiero conocer a mi mamá”. Mi viejo no me dijo nada y me llevó a Morón, Barrio San José y allí mi vida cambió para siempre. Al llegar a una casa tocamos la puerta y salió una mujer. Era mi abuela. Se puso a llorar. Nos hicieron pasar y adentro estaban dos mujeres más: mi tía y mi mamá. Mi mamá vino corriendo y me abrazo fuerte. A los pocos segundos estabamos todos llorando. No me lo olvido más. Nos pusimos a tomar unos mates. Al rato suena el timbre. Era el chofer de un escolar que traia a un nenito de 8 años discapacitado con parálisis cereberal y en silla de ruedas: era mi hermanito Elías. A partir de allí, prometí cuidarlo siempre. Yo no sabía nada de esta familia, pero con el tiempo me fui adaptando, fui acostumbrándome a los horarios, a sus costumbres, todo para estar con ellos y cuidar a Elías. En el 2013 me incorporé a un club de fútbol que se llamaba Racing Club de La Matanza. Jugué 4 años allá. Pasé momentos muy lindo, incluso hasta jugamos torneos internacionales. Yo jugaba de enganche y volante por izquierda, el técnico me veía algo de condiciones. Pero empezaron a aparecer “los problemas”. Primero empezaron con mi vieja. No me llevaba bien con ella. No le hacía caso la verdad, ella me pegaba y me insultaba, pero bueno. En aquella epoca mi viejo se había quedado sin laburo y gracios a dios se pudo comprar unas maquinas nafteras para cortar pasto, lo que le permitió sobrevivir y pagarse una pensión. Salía al barrio a ganarse su clientela. Yo cuando podía le daba una mano cuando podía: cortaba, juntaba, llevaba la maquina. Generalmente, lo ayudaba los fines de semana, salvo las tardes donde jugaba a la pelota. En el 2016, mi abuela se mudó a dos cuadras de lo de mi mamá. Ahí yo me quedé viviendo con mi vieja y con su pareja, que era un técnico de otro club y despúes termio en el mio. La verdad es que me llevaba bien con el. Pero vivir allí fue un infierno. Mi vieja tenía muchos problemas psiquiatricos, se peleba con su pareja, conmigo, me insultaba, me escupía…yo no podía estudiar ni nada…asi que hable con mi abuela y decidí mudarme con ella junto a mi hermanito. La crisis económica fue pegando en mi familia. Es así que en el 2017 tuve que dejar de ir a practicar futbol porque mi abuela no podía pagar la cuota del club. Como tenia mas tiempo, cuidaba más de mi hermanito. Lo bañaba, lo cambiaba, lo peinaba hasta que llegué mi abuela. Una vez que llegaba ella me iba con mi viejo a laburar. Para aquel entonces, como no iba más al club, empecé a agarrar más la calle. Me empecé a juntar con unos chicos que conocí en el barrio de mi abuela y me iba a jugar al futbol, a la plaza, entre otros. Hasta que un día nos hicimos “amigos” de un pibe más grande de la villa San José. Con el nos juntábamos en la plaza y despúes ibamos a la villa a tomar unos tragos. Los viernes nos juntábamos todos los pibes e ibamos todos juntos a los boliches de Ramos, Pinar y Blodi. Los pibes estos fumaban porro, tomaban merca. Un par de veces me ofrecieron pero por suerte dije que no. Era un pibe sano. En el 2018, la crisis seguía pero por suerte encontré lugar en un club humilde para jugar a la pelota . Eso era en la villa. Tuvimos varios partidos, recorrimos varios lugares. Eran pibes del barrio muy tranquilos. Aunque aveces se peleban. Pero las peleas nunca faltan en el futbol. LLegando el 2019, las cosas empeoraron, la plata no alcazaba para nada y empecé a robar por tres motivos, los puedo decir: -la primera porque mi hermanito tenía una obra social que dejó de hacerle las entregas de pañales, de leche (que era lo unico que podía tomar) como antes lo hacía. Algunos veces incluso hasta dejo de entregarles los medicamentos. Mi abuela se volvía loca porque no le alcanzaba. -La segunda, porque yo veía que mis amigos tenían altas zapatillas, tenían toda la pilcha y bueno yo como que trabajaba con mi viejo y no me alcabazaba para nada. -Y la ultima, porque con todos los aumentos, mi viejo no pudo pagar la pensión y quedó en situación de calle. Mi primer moto fue una moto. Así seguí y luego me sumé con pibes más grandes. Coches, más motos, hicimos un par de carnicerías e incluso un par de veces hicimos entraderas. Así que toda plata que hacía era para ayudar a mi viejo para que pague alguna habitación y para las cosas de mi hermano. Le compraba pañales. También cosas que se necesitaban en la casa. Mi viejo me preguntaba de donde sacaba la plata pero yo no le decía nada. Mi abuela no tenía idea de lo que yo hacía hasta que con el tiempo cuando encané se enteró. Ahora me encuentro privado de la libertad, con una preventiva. La verdad es que pienso que mi viejo me dio lo mejor que podía pero fui yo quien elegió el camino incorrecto. Es verdad que las circunstancias no me ayudaron, pero mi viejo siempre me dio un ejemplo a seguir: estudiar, terminar la secundaria, trabajar y seguir con el futbol. Yo estudiaba, trabajaba con el y de vez en cuando jugaba a la pelota, pero a lo ultimo también robaba. Caía en comisaría y salía. Pero cuando cumplí 16 no salí más. Me detuvieron en una moto que tenía pedido de secuestro. Como no tenía los papeles me llevaron a una comisaría de Morón. Despúes me llevaron a una fiscalía y más tarde a la Plata a un instituto. Al otro día, me bajaron a comparendo donde firme una prisión preventiva por 6 meses. Volví a la Plata y pasé por dos institutos. Del primer me fui porque los pibes de la pieza me querían agredir y sacarme mis pertenencias. Ahora estoy en otro, uno mejor, el COPA donde los maestros y el cuerpo técnico junto a los directores son una masa. Tambíen hay pibes muy piolas. Ya le llevo algunos meses, pero me quedaron un par de enseñazas que quiero compartirla con los pibes que lean pibes escritores: Amigo, “la plata facil, fácil se va”. Orgullosamente puedo decir que nunca lastimé a nadie con las cosas que hice, pero la verdad es que me arrepiento de todo. Pero para eso ya es tarde. Lo tenía que haber pensado dos veces, pero bueno ya está. Tendré que pagar por lo hecho y cuando salga hacer las cosas bien y hacer conducta. En fin, esta es mi historia, espero poder salir de aca pronto para terminar el colegio, volver a jugar a la pelota. Sueño con jugar en primera y ayudar a mi viejito y mi hermanito. Ojalá algún día se me dé…… Pd: esta historia se la dedico a mi viejito a quien amo con el alma.

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